no perdamos la perspectiva

atrevete!

hace ya algunos días, cuando me dirijía a mi trabajo por la mañana no muy temprano, dos personas unos pasos por delante de mi mantenían una animada conversación. no logré saber de qué se trataba, pero justo cuando las adelantaba escuche ésta única frase:

“a mi, lo que más me molesta de hacer las cosas, es que otros se aprovechen de ellas”.

joder, que onda!, exclame. no dí crédito a mis oidos y de mi garganta salío en voz alta: que pena, que mal vamos. las dos personas no me pudieron escuchar y nunca sabrán lo que les agradezco su pública sinceridad, pues sus palabras me han dado mucho que meditar y tema para éste artículo.

pensé que muchas personas opinan lo mismo y por lo tanto que toda esperanza esta perdida. que no merece la pena seguir luchando por una humanidad mas humana, por una esperanza más esperanzadora y mucho menos por un amor más amoroso.

cada vez más, cada uno va más a lo suyo sin importar demasiado si queda suficiente o no para los demás; sin darnos cuenta que la calidad de nuestras vidas viene determinada en última instancia por la calidad de los pensamientos, las elecciones y decisiones, que van desde la carrera profesional que elijes hasta lso libros que lees, la hora a la que te levantas cada mañana hasta los pensamientos que ocupan tu mente. aunque no lo queramos aceptar, tenemos una responsabilidad directa en la calidad de nuestra vida y por cercanía, a todo lo que nos rodea.

mi mente siguió barrenando sobre el asunto, pero recordé una historia que me hízo cambiar radicalmente de “onda”, una historia de amor muy bonita que había leído no hacía mucho tiempo en uno de los muchos libros que circulan por el living de mi casa de trafalgar, 31. busqué y rebusqué hasta que dí con el libro pues quiero transcribirla y compartirla con la vaga esperanza de que estas dos personas puedan leerla y su actitud quede neutralizada.

sé que los cambios importantes requieren tiempo, esfuerzo y paciencia; además de un primer paso o una chispa que lo inicie. el tiempo que pasamos en este mundo es muy breve y por eso, … por favor, tengamos la sensatez de disfrutar del viaje y saborear lo que nos encontramos en el camino.

según cuenta esta vieja historia, cierto día un hombre gravemente enfermo fué llevado en silla de ruedas a una habitación de hospital donde otro paciente ocupaba la cama que había junto a la ventana. al poco tiempo los dos ya se habían hecho amigos y el que estaba al lado de la ventana miraba por ella y se pasaba las horas deleitando a su compañero postrado en la cama con vívidas descripciones del mundo exterior. algunos días describía la belleza de los árboles del parque que había frente al hospital y la danza de las hojas en el viento. otros días, entretenía a su amigo con minuciosas narraciones de lo que la gente que pasaba junto al hospital hacía. sin embargo a medida que pasaba el tiempo, el hombre postrado en la cama empezó a sentirse frustrado porque no podía ver por si mismo las maravillas que su amigo describía. su antipatía continuó creciendo y acabó por odiarlo intensamente.

una noche, durante un ataque de tos particularmente severo, el paciente de la cama junto a la ventana dejó de respirar. en vez de apretar el interruptor para pedir a ayuda, el otro hombre eligió no intervenir. a la mañana siguiente, el paciente que le había proporcionado a us amigo tanta felicidad compartiendo con él lo que veía a través de la ventana fue declarado muerto y retirado de la habitación. sin pérdida de tiempo, el otro hombre pidió que colocarán su cama al lado de la ventana, una petición que fué atendida opr la enfermera de servicio. pero cuando por fin se asomó, descubrió algo que le hizo estremecer: la ventana daba a una desnuda pared de ladrillos”.

su antiguo compañero de habitación había sacado las increíbles vistas que le describía de su imaginación como gesto de amor para hacer el mundo de su amigo un poco mejor en aquel momento dificil. había actuado desinteresadamente, por amor.

esto es lo que yo llamo amor de solo ida, amor intemporal, amor verdadero, en dos palabras: “AMOR DURO”.

éste es el amor que debemos prácticar: … el amor duro, y digo debemos pácticar porque es la práctica lo único que nos hará capaces de amar de esta manera, … como reza un refrán popular: “no es el hábito lo que hace al monje, si no la práctica”.

porque todo lo que aprendemos lo aprendemos haciéndolo, nos hacemos albañiles construyendo, nos hacemos cacineros cocinando, nos hacemos más justos actuando con justicia, y por lo tanto nos hacemos mejores amantes, … amando.

práctica, … pero hazlo de verdad, … hazlo conscientemente.

ah!, … felices días chicos y os paso unos libros de recomendada lectura para estos días de vacaciones, que muy bien podrían ser la bibliografía de este artículo:

# el monje que vendió su ferrari. robin s. sharma (grijalbo)
# la buena suerte. fernándo trías de bes y alex rovira celma (urano)
# a orillas del río piedra me senté y lloré. paolo coelho (planeta)

* publicado en el libro de las fiestas patronales de vegadeo 2004

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