guía para empezar a correr – horarios, cuando comer, adonde correr (III de VIII)

¡ animo muchacho !

No existen reglas con las que acomodar el horario de comidas a su programa de entrenamiento o viceversa. Algunos médicos recomiendan descansar un par de horas tras una comida, antes de correr. Otros aseguran que no es necesario esperar tanto. Lo mejor es quedarse en el término medio, así que aguarde una hora antes de iniciar el ejercicio.

Su cuerpo le hará saber discretamente si necesita más combustible: hará que se sienta hambriento.

El hambre es sólo uno de los muchos mensajes que recibirá de su cuerpo a lo largo de este programa, que deberá ser lo bastante flexible como para acomodarse a estos mensajes.

Cuando se ha logrado crear el hábito de correr, no es prudente escatimar horas al sueño. El hecho de que se sienta rebosante de energía no quiere decir que pueda dormir menos que antes.

Si la carrera precede a la jornada laboral puede que sea un acierto desayunar mas antes, así el cuerpo tiene combustible para quemar durante el ejercicio. Otros aconsejan tomar un tentempié, ligero pero nutritivo, antes de correr y alguien por ahí aconseja correr y después comer. Puede Ud. ensayar algunos de estos métodos y, según se sienta, adoptar uno u otro. De todos modos no hay reglas fijas.

Algunas personas prescinden del almuerzo e invierten el tiempo en correr. Consulte al médico antes de adoptar esta modalidad que, por otra parte, permite romper la monotonía diaria al proporcionar una especie de “recreo”.

Las primeras horas de la noche ejercen cierta atracción especial sobre algunos corredores. Lo único que puedo decir es que los corredores nocturnos deberían finalizar su ejercicio una hora antes de acostarse, de lo contrario podrían tener dificultades a la hora de conciliar el sueño. La práctica de footing “despierta” su cuerpo por la noche del mismo modo que lo hace por la mañana y necesita un mínimo de sesenta minutos para volver a la normalidad.

Establezca una rutina. Una vez haya decidido el momento del día en que va a correr, ¡sujétese a él! Si un día corre por la mañana, el siguiente al mediodía y el otro por la noche, no está creando una rutina. Debe esforzarse en desarrollar un nuevo hábito. El ejercicio resulta más fácil fijándose un horario. Todo hábito es, mayormente, un reflejo condicionado y los reflejos condicionados aparecen gracias a la repetición. La repetición da lugar, a su vez, a que cuerpo y mente desarrollen una respuesta patrón, la mayoría de nosotros experimentamos una fuerte sensación de incomodidad e incluso disgusto.

Este programa de acondicionamiento físico, requiere correr un mínimo de tres veces por semana. Esto ayuda a crear el hábito. Los expertos en educación física recomiendan correr a días alternos ya que el descanso es tan importante para el cuerpo como el mismo ejercicio. Lo que no debe hacer, es correr tres días seguidos y olvidarse de ello los cuatro restantes. Alterne un día de ejercicio con otro de descanso.

Bill Bowerman, entrenador de la universidad de Oregón famosa por sus corredores de fondo, prepara a sus equipos de acuerdo con esta norma. Lo llama el método “duro-cómodo” (un día de trabajo duro seguido por otro de entrenamiento suave o descanso).

Los programas deben observarse lo mejor posible, pero no ciegamente. Hay momentos en que no le conviene correr. Si, por ejemplo, se pesca un resfrío, una gripe o cualquier otra dolencia, lo único que conseguirá corriendo es perjudicar su organismo. Sin embargo, si nota que sé esta por resfriar, puede que el footing le ayude a librarse de él.

El lugar donde habrá de correr es otra de las cosas que puede decidir libremente, en este aspecto las posibilidades son ilimitadas. Dé un vistazo por los alrededores y escoja un itinerario y compruebe si reúne las condiciones de seguridad necesaria. Debe tener siempre en cuenta el tráfico y no hay que ser un genio para saber que algunas zonas urbanas son peligrosas a cualquier hora del día o de la noche.

Preste atención a la superficie del terreno. El pasto es lo mejor para correr, es muy blando, cómoda (es un muelle) y protege pies, rodillas y articulaciones. Pero tiene sus contras, puede estar corriendo confiado, bajo el césped se ocultan pequeños pocitos, lomas, raíces y baches. Cualquiera de estas irregularidades puede causarle una caída, torceduras y con ella daños en ligamentos y tendones.

La superficie de tierra, polvo de ladrillo es mas duras que el pasto, son las que recomiendo porque uno puede ver donde esta pisando. Y por último, el pavimento, veredas o asfalto que son las más duras pero las más lisas, su contra es el golpeteo que produce en las articulaciones del tren inferior del cuerpo, de las caderas hacia abajo, se va agravando cuando uno ya tiene una pila de años a cuesta.

Resumiendo: cuando corra por superficies sin pavimentar o por terreno desconocido, mantenga los ojos pegados al suelo. Por las dudas. ¡Vió!.

Bibliografía,
Atletismo” – Técnicas y métodos de entrenamiento. Ediciones Lidium
Footing” – En forma todo el año. Ediciones Bruguera

Créditos,
Texto copyright © 2002 por José R. García – Sitio FCmax

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