neo tarot de osho, la creatividad (39)

la creatividad

 

Deja de usar tu locura, tu negatividad, tu destructividad, contra ti mismo y contra los demás. Eso es fácil, hasta un chico puede destruir. Vuélvete hacia algo dentro de ti que es totalmente desconocido. Esto requiere muchísimo coraje, muchísima fuerza. Permítete expresar tu creatividad.

Esta es una historia que se cuenta sobre Buda:

Había un hombre que estaba casi loco, un asesino loco. Había hecho la promesa de que mataría a mil personas, nada menos que eso, porque la sociedad no lo había tratado bien. Se vengaría matando a mil personas. Y de cada persona asesinada se llevaría un dedo y haría un rosario para colgar en su cuello, un rosario de mil dedos. Debido a esta promesa lo llamaban Angulimala: el hombre con un rosario de dedos.

Había matado a novecientos noventa y nueve personas. En cualquier lugar en que la gente se enteraba que Angulimala estaba cerca, nadie se movía, el tránsito se detenía. Y luego se le hizo muy difícil encontrar ese último hombre, y sólo necesitaba un hombre más para cumplir su promesa.

Buda se hallaba en un bosque cercano y la gente de las aldeas fue a él y le dijo: `¡No vayas!” Angulimala está ahí, el asesino loco. No lo piensa dos veces, sólo mata. No va a tener en cuenta el hecho de que tú seas un Buda. ¡No vayas por ahí! Hay otro camino…`

Pero Buda dijo: `Si yo no voy, ¿entonces quién irá?… El es un hombre, me necesita. Tengo que arriesgarme, o me matará o yo lo mataré`. Buda fue. Aún sus discípulos más próximos que habían dicho que permanecerían junto a él hasta el final, comenzaron a quedarse detrás. ¡Esto era peligroso!

De modo que cuando Buda llegó a la colina donde se hallaba Angulimala sentado sobre una roca, no había nadie detrás de él, estaba solo, todos los discípulos habían desaparecido. Angulimala miró a este hombre inocente, semejante a un chico, tan hermoso que aún él, un asesino, sintió compasión por él. Pensó: `Este hombre no parece darse cuenta de que estoy aquí, nadie viene por este camino`. Y entonces pensó: `No es bueno matar a este hombre. Lo dejaré, puedo encontrar a otro`.

Le gritó a Buda: `¡Regresa! Detente allí y regresa. No dés otro paso. Soy Angulimala, y éstos son novecientos noventa y nueve dedos y necesito otro dedo más. Aún si viene mi madre por aquí la mataré y cumpliré mi promesa. No te acerques, soy peligroso. Y no soy un creyente en la religión… tú puedes ser un buen monje, quizás un gran santo, pero a mí no me interesa. Tu dedo vale tanto como el de cualquier otra persona. No des un solo paso más o te mataré. ¡Detente!` Pero Buda seguía acercándose. Entonces Angulimala pensó: `O este hombre es sordo o está loco`. Nuevamente gritó: `¡Detente! No te muevas`.

Buda le dijo: `Me detuve hace mucho tiempo. No me estoy moviendo, Angulimala, tú te estás moviendo. No hay ninguna meta para mí… y cuando no hay motivación, ¿cómo puede producirse el movimiento? Tú te estás moviendo, y yo te digo a ti: ¡tú detente!`

Angulimala comenzó a reírse. `Eres realmente un tonto o estás loco`, le dijo. `No sé qué tipo de hombre eres`.

Buda se acercó más y le dijo: `He oído que necesitas un dedo más. Por lo que a este cuerpo respecta, mi meta ya está cumplida, este cuerpo ya no sirve. Puedes usarlo, puedes cumplir tu promesa. Corta mi dedo y corta mi cabeza. He venido a propósito, porque es ésta la última oportunidad de usar mi cuerpo de algún modo`.

Angulimala le dijo: `Creí que yo era el único loco por aquí. Y no intentes nada, aún puedo matarte`.

Buda le dijo: `Antes de matarme, cumple un pedido sólo el deseo de un hombre antes de morir: corta una rama de este árbol`. Angulimala golpeó su espada contra el árbol y una gran rama se desplomó. Entonces Buda le dijo: `Sólo una cosa más: únela nuevamente al árbol`. Angulimala le dijo: `Ahora sé perfectamente que estás loco. Puedo cortar pero no puedo unir`.

Entonces Buda comenzó a reírse y le dijo: `Cuando sólo puedes destruir y no puedes crear… no deberías destruir, porque la destrucción la pueden hacer los niños, no hay ninguna valentía en ello… Un niño puede cortar esta rama, pero para unirla es necesario un Maestro. Y si ni siquiera puedes unir una rama al árbol, ¿qué hay de las cabezas humanas? ¿Alguna vez lo pensaste?`

Angulimala cerró los ojos y le dijo: `Llévame por ese camino`. Y se cuenta que en ese momento alcanzó la iluminación.

Una persona que tiene la energía para volverse loco, también tiene la energía para ser un iluminado; es la misma energía, sólo la dirección ha cambiado. Si no puedes ser creativo, la energía se volverá destructiva.

La Semilla de Mostaza
pp. 137-142

Una respuesta to “neo tarot de osho, la creatividad (39)”

  1. pino Says:

    Jiddu Krishnamurti y el Buda.

    Los bhikkus (monjes budistas) que viven en climas cálidos tienen la costumbre de llevar abanicos para abanicarse los cuerpos y las caras sudorosas. Existe un cierto tipo de abanico de hojas de palma que se asocia al clero budista. Cuando le ofrecí a K uno de estos abanicos lo rechazó. Y comentó en tono de broma: «¡No soy un sacerdote budista!»

    Los monjes budistas, con su aspecto ascético, sus cabezas afeitadas y sus túnicas color azafrán se entremezclaban con el público para ver a K. En una reunión especial con los monjes budistas que se celebró en su residencia, le preguntaron a K si en realidad pensaba. K contestó que pensaba sólo cuando era necesario.

    Tanto en asuntos mundanos como en todo lo que tiene que ver con la tecnología, pensar es obviamente necesario. Pensar es necesario en el proceso de adquirir una habilidad o aprender un lenguaje. Pero en el mundo de las percepciones, ¿no es el pensamiento un obstáculo y un factor que contribuye a la distorsión? A menos que se despoje constantemente a la mente de sus imágenes, ¿es posible ver con mirada nueva a las distintas personas que conocemos en nuestra vida diaria? Un espíritu cargado de imágenes no puede más que experimentar sufrimiento.

    Unos monjes budistas conocieron a K. Fueron invitados por éste a sentarse a su lado en el estrado. Cuando se mostraron renuentes a estar cerca de él, K les dijo risueño: «¡No temáis, que no muerdo!»

    Uno de los jóvenes monjes budistas declaró que su espíritu era tan libre como el de K.

    «Si es usted libre» le dijo K con tono dubitativo, «¿por qué no se desprende de su túnica y se viste como un lego?»

    El monje le contestó: «Señor Krishnamurti, si de veras es usted libre, ¿qué le impide llevar una túnica amarilla y afeitarse la cabeza?»

    K respondió: «Señor, la libertad no consiste en conformarse. Un hombre libre no se amoldará a ningún maestro, idea o creencia».

    Fuera donde fuera, K era recibido con afecto y veneración. Uno sospecha que no pocos veían a K teniendo como fondo la imagen que se habían formado de Buda e interpretaban las enseñanzas a la luz de la doctrina budista.

    Una de las cosas que descubrí de K era que tenía en alta estima a Buda. En efecto, Buda era el único maestro religioso que respetaba. Cuando le planteé ciertas cuestiones filosóficas, K me hizo esta sorprendente observación: «¿Por qué me hace estas preguntas? ¿Por qué no profundiza usted en su propia literatura budista? Allí encontrará las respuestas».

    Susanaga Weeraperuma
    KRISHNAMURTI TAL COMO LE CONOCÍ
    Traducción de Celia Filipetto
    Verdaguer, 1 08786 Capellades (Barcelona)

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