la economía digital

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Aparte de la posibilidad de divisas electrónicas alternativas, la “economía digital” no ha conllevado un revolucionario impacto económico. En efecto, la mejor respuesta a los entusiastas del comercio electrónico es una respuesta tajante. En muchos casos su propaganda de la economía digital es economía Reaganiana o Thatcheriana estándar, disfrazada de tecno-tonterías.

Unos pocos hechos y datos históricos nos ayudarán a justificar nuestro cinismo hacia la economía digital. El primer sistema de comercio de dinero electrónico fue inaugurado por Reuters en 1973, poco después del desmantelamiento del patrón oro y el sistema de Bretton Woods (el cual regulaba las divisas internacionales). Desde los primeros datos hasta entonces, el 90% de las transacciones estaban relacionadas con la “economía real”, siendo el 10% restante especulación. Hacia 1995, se había dado la vuelta a la tortilla – comercio e inversión aportaban el 5%, y la especulación a corto plazo, un 95%.

Las redes de comercio electrónico han desarrollado una economía virtual en la cual la mayoría del dinero es creado no a través de la inversión real, sino a través de transacciones en una especie de riqueza abstracta. Por ejemplo, unos gigantescos beneficios pueden ser hechos de un rumor acerca de una futura transacción – pero la futura transacción no tiene necesariamente que producirse para que los beneficios sean realizados. De lejos, los grandes beneficios vienen de la especulación de divisas, ayudados por supercomputadoras que realizan transacciones lo suficientemente rápidas para explotar microfluctuaciones en los tipos de cambio.

Muy pocos de estos beneficios económicos virtuales producen nada de valor en el sentido de la “riqueza real” – ej: cosas de utilidad real para las vidas humanas. Las especulaciones financieras tienden a crear economías de gran beneficio, baja inversión, bajo crecimiento y bajos salarios, en otras palabras, es perjudicial para las vidas de la mayoría de la gente. Tenemos extrañas nociones sobre la respetabilidad de ciertos tipos de ingresos. Cuando la gente pobre recibe modestas pagas sin producir nada de valor, son etiquetados como parásitos, pero cuando los especuladores adquieren grandes sumas gracias a la economía digital, sin producir nada de valor, nos admiramos de sus habilidades.

referencia, guía del economista inconformista

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