belleza reflexiva, junio 2009

rizos
El guerrero aprende a matar porque él cree que todos quieren tomar su vida y que esta es la única manera de preservarla. Después, aprende a proteger su vida sin atacar la de otros, luego a proteger la vida de los demás y, por fin, a dar la vida. Desde un combatiente sangriento ha llegado a ser un sanador.

Esta es la Vía.

Una respuesta to “belleza reflexiva, junio 2009”

  1. txarli Says:

    Posiblemente el anclaje directo del Budo con la guerra sea un punto de confusión para mas de uno.

    Sin embargo el concepto de Budo, como bien comentas en el post, no es otro que el de preservar la paz y evitar el conflicto, este es el verdadero y único Budo.

    Cualquier estudiante de las artes marciales japonesas o Budoka tendría que revisar con muchísimo cuidado la influencia determinante del budismo zen en la clase militar samurai, así como la del shinto, no son cosas que puedan “comerse” por separado, Budo no es solo un conjunto de técnicas y una serie de reglas de conducta, es un sistema mucho mas complejo y por cierto, mucho mas extenso.

    El desarrollo interior es la piedra angular del sistema. La motivación final de todo budoka debería ser la de encontrarse en su camino (solitario) con esta energía de transformación, y estar preparado para poder asimilarla, sin resistir… sin pelear… sin ego.

    “Durante una guerra civil en Corea, un general avanzaba implacablemente con sus tropas, tomando provincia tras provincia y destruyendo todo lo que encontraba a su paso. Los habitantes de una ciudad, al saber que el general se acercaba –y habiendo oído historias de su crueldad- huyeron para una montaña de los alrededores.
    Las tropas encontraron las casas vacías. Después de mucho revisar, descubrieron a un monje zen que había permanecido en su sitio. El general ordenó que se presentara ante él, pero el monje no obedeció.
    Furioso, el general lo fue a buscar:
    -¡Tú no debes saber quién soy yo! –vociferó. –¡Yo soy aquel que es capaz de atravesar tu pecho con mi espada, sin pestañear!
    El maestro zen se dio vuelta y respondió serenamente:
    -Tú tampoco debe saber quién soy yo. Yo soy aquel que es capaz de ser atravesado por una espada, sin pestañear.
    Al oír esto, el general se inclinó, hizo una reverencia y se retiró.”

    Un gran abrazo hermano… espero verte pronto por el tatami.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: