neo tarot de osho, la postergación (45)

Observa la inutilidad de perseguir logros en el futuro y date cuenta de que no se necesita nada más. No postergues.

Diógenes, el místico griego, es uno de los raros florecimientos de la conciencia humana. Cuando Alejandro Magno se hallaba camino a la India, se encontró con Diógenes en su ruta.

Era una mañana de invierno, soplaba una fresca brisa, y Diógenes se hallaba acostado en la orilla del río, sobre la arena, tomando sol desnudo… era un hermoso hombre. Cuando existe un alma hermosa, surge una belleza que no es de este mundo.

Alejandro no podía creer la gracia de este hombre. Estaba pasmado, y le dijo: `Caballero…` nunca antes había dicho caballero a nadie en su vida `Caballero, estoy inmensamente impactado por tu ser, y quisiera hacer algo para ti. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?`

Diógenes dijo: `Sólo párate un poco más allá, porque me estás tapando el sol, nada más. No necesito otra cosa`.

Alejandro le dijo: `Si tengo otra oportunidad de venir a la tierra, le pediré a Dios que, en vez de hacerme nuevamente Alejandro, me haga Diógenes`.

Diógenes rió y le dijo: `¿Quién te lo está impidiendo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto ejércitos moviéndose… ¿Adónde vas? ¿Y para qué?` Y Alejandro le dijo: `Voy a la India a conquistar el mundo entero`. `Y luego, ¿qué vas a hacer?, le preguntó Diógenes. Alejandro le contestó: `Luego descansaré`.

Diógenes rió nuevamente y le dijo: `Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo, no veo la necesidad de ello. Si al final quieres descansar, ¿por qué no ahora? ¿Quién te ha dicho que antes de descansar tienes que conquistar el mundo? Y te digo: si no descansas ahora, no descansarás nunca. Nunca serás capaz de conquistar el mundo… morirás a mitad de camino. Todos morimos a mitad de camino`.

Alejandro le dijo que lo tendría en cuenta y le agradeció, pero en ese momento no podía detenerse. Y murió a mitad de camino. Nunca volvió a su hogar nuevamente, murió en el camino.

Una extraña historia se ha venido contando durante siglos: dice que Diógenes también murió ese mismo día. Y se encontraron en su camino a Dios, cruzando el río. Alejandro estaba unos pocos pasos adelante, cuando oyó a alguien detrás de él… se volvió y vio que era Diógenes, el mismo hombre hermoso. Se sorprendió y sintió vergüenza. Intentando ocultarla, le dijo: `De modo que volvemos a encontrarnos, el emperador y el mendigo`.

Y Diógenes le dijo: `Es verdad. Pero no estás entendiendo, no sabes quién es el mendigo y quién es el emperador. Como yo he vivido mi vida plenamente, la he gozado, puedo enfrentar a Dios. Tú no podrás enfrentarlo, porque puedo verlo: ni siquiera puedes enfrentarme a mí, no puedes mirarme a los ojos. Toda tu vida ha sido en vano`.

Con Tranquilidad
Vol. 1, pp. 136-139

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