leido en el blog de “no es un día cualquiera”, rne

Luís Felipe dijo …

A VUELTAS CON LO MISMO DE SIEMPRE

Si echamos la vista atrás, después de 32 años de “farsa democrática”, y analizamos con un poco de seriedad y detenimiento la evolución política y social de la sociedad española, quizás lleguemos a conclusiones que pueden ser muy preocupantes por el peligro que conlleva ésta “evolución”.

Hemos pasado de ser una sociedad, deseosa de libertad y democracia a ser una sociedad “pasota” en lo que a la defensa de la libertad y la democracia se refiere. A casi nadie parece importarle el sometimiento a que nos han llevado respecto del llamado “pensamiento único”.

Los principales partidos de este país, a los que se apoya mayoritariamente y los medios de comunicación están en esa línea, porque en ambos casos responden a una hoja de ruta trazada por quienes realmente dirigen los designios del mundo, conforme a sus egoístas intereses: los mercados.

Nos han acostumbrado a creer que democracia es votar cada cuatro años, mientras los elegidos legislan y gobiernan, entre votación y votación, a su libre albedrío, sin contar con los que les han votado, e incluso contra los que les han votado. Todo sea por salvaguardar los intereses del sacrosanto mercado.

Los votos de los ciudadanos no tienen el mismo valor, pero eso no nos preocupa. Seguimos votando “símbolos” más que contenidos programáticos participativos. Hemos consentido que se genere una “clase política” que se aferra a vivir “eternamente” del presupuesto público, proporcionándose para sí mismos beneficios sociales y económicos de los que no disfrutamos el resto de ciudadanos, salvo los mercados y sus allegados.

Hemos pasado de ser “ciudadanos” a ser “meros consumidores”. Nuestros derechos están escritos en un “papel”, llamado Constitución, pero no tienen reflejo ni aplicación práctica en nuestra vida diaria. Los gobernantes gobiernan a espaldas del Título I de la Carta Magna y nosotros lo consentimos.

Hemos renunciado a altas cotas de libertad personal y colectiva en pos de una seguridad que otros necesitan para salvaguardar sus, en muchos casos, oscuros e ilícitos intereses.

Nos hacen sentir “inseguros” para que seamos complacientes renunciando a nuestra libertad para “asegurarnos” una protección contra peligros que crean los mismos que proponen las “medidas de protección”.

Se crean ejércitos cada vez mejor pertrechados y más globales (OTAN), ¿Para qué? ¿Para
defendernos a los ciudadanos? NO. Para defender los intereses de los mercados a nivel global. Porque aunque nosotros somos sus consumidores, también, en un momento dado, podemos ser su mayor enemigo, como ellos lo son de nosotros.

Nos están retrotrayendo a las condiciones de trabajo propias de finales del siglo XIX: precariedad, movilidad, anulación de derechos, militarizaciones, etc., etc., etc… Eso si, todo revestido de modernidad y adaptación a los “nuevos tiempos”, y a la defensa del “interés general” de los mercados

Aún así nos presentan como privilegiados por disponer de comodidades de las que, desgraciadamente, no disfrutaron nuestros padres y abuelos, aunque para ello estemos hipotecados hasta las cejas siguiendo el consejo y el respeto a las “indecentes ganancias” del sacrosanto mercado.

La única verdad, aunque sea una verdad falsa o verdad a medias, es la que se cuenta en los medios. Lo que ahí no se cuenta no existe.

Han conseguido volver a enfrentarnos a unos ciudadanos contra otros y hemos entrado en su juego.

Llaman nuestra atención sobre las consecuencias de un hecho concreto, pero no sobre sus causas ni sobre lo que se quiere ocultar al provocar ese hecho (más recortes de derechos, nuevas privatizaciones, más concesiones a los mercados, etc.).

Hemos llegado a ser una ciudadanía dispuesta a perder todos sus derechos, incapaz de salir a la calle a defenderlos.

Nos conformamos con exigir a gritos que a otros “privilegiados” se los quiten también, en vez de exigir que a nosotros nos equiparen a ellos, o que se ponga en marcha una política fiscal justa y progresiva, de tal forma que quien más gane o más tenga pague más.

Es la más clara evidencia de que estamos totalmente “abducidos” por el discurso del mercado: “ellos quieren equipararnos en condiciones de vida y trabajo a los ciudadanos de los países subdesarrollados en vez de equiparar a aquellos a las nuestras”.

Y “nosotros queremos equipararnos entre nosotros, para alegría de los mercados, en la miseria más que en el bienestar y en la justicia económica, social y fiscal”.

La economía especuladora de libre mercado, sin control político, es la causante de todos los males que aquejan al mundo actual.

Los gobiernos que, gracias al voto ciudadano, se forman en cada país se ponen a su servicio, les dan amparo legal y en vez de defender los intereses de la mayoría social, nos exprimen cada vez más para satisfacer el ansia insaciable de los mercados.

En este contexto, los ciudadanos deberíamos atrevernos a despertar de nuestro letargo. Deberíamos ser conscientes de nuestra fuerza, si es que somos capaces de unirnos, y actuar en consecuencia.

No hacen falta revoluciones cruentas para cambiar la sociedad y el mundo en que vivimos. Somos nosotros quienes generamos el poder de la banca.

¿Qué ocurriría si todos retiramos nuestros ahorros de la banca privada y exigimos la constitución de una banca pública para depositarlos? SE ACABARÍA LA ESPECULACIÓN Y LA PREPOTENCIA DE LOS MERCADOS RAPIDAMENTE.

Somos nosotros quienes hacemos posible que unos señores, llamados políticos, ocupen escaños y nos gobiernen. Dependen de nuestro voto. ¿Por qué consentimos que nos engañen o nos dejamos engañar con discursos hipócritas y falaces?…

¿Por qué sólo nos limitamos a depositar el voto sin condicionar la gestión del elegido a la defensa de nuestros intereses, y a pedirle cuentas con más frecuencia?…

¿Por qué seguimos votando a los mismos, si desde hace 30 años nos engañan reiteradamente? ¿Qué ocurriría si los ciudadanos dejamos de votar a los de siempre?…

SE ACABARÍA EL AMPARO LEGAL A LOS MERCADOS Y AVANZARIAMOS
HACIA ESE OTRO MUNDO QUE… ¡SI ES POSIBLE!.

Hacer llamamientos al voto en blanco, voto nulo o abstención, no sirve de nada. Estos señores no entienden nunca el mensaje. Incluso con pocos votos se constituirían parlamentos y se formarían gobiernos.

Quizás sería más sensato unir el voto de opciones políticas, colectivos ciudadanos, asociaciones, personas a título particular, etc., en torno a un proyecto político económico y social que, realmente, esté contra la especulación de los mercados, contra los que se arrodillan ante ellos y les dan amparo legal, y a favor de una sociedad realmente libre, democrática e igualitaria, en la que el respeto a los derechos humanos y al medio ambiente
sea la filosofía a seguir.

Quizás, en estos momentos, esta salida sea como soñar despierto. ..

Pero es la única salida…

Seguir avanzando por el camino que nos hacen avanzar es condenarnos, a los que tenemos una cierta edad , a algo equiparable a una condena de cárcel más o menos llevadera, Pero a los jóvenes se les condena directamente a la cadena perpetua.

Y esto último no podemos consentirlo.

Se trata de nuestros hijos y de nuestros nietos.

Su futuro está en sus manos, pero también en las nuestras.

Sólo de nosotros depende.

Saludos.

07 Diciembre 2010, 20:33

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