KAMELOT + XANDRIA + TRIOSPHERE y BLACKGUARD – sala razzmatazz, bcn (09noviembre2012)

 samudra también estaba allí

CRÓNICA CONCIERTO___________________________________________________

KAMELOT + XANDRIA + TRIOSPHERE + BLACKGUARD

Viernes 9 de Noviembre  de 2012 – Razzmatazz 2 – Barcelona

La banda liderada por el  guitarrista Thomas Youngblood, parece que por fin está viendo la luz al final del túnel. He de reconocer que fui de los que torció  el gesto cuando su carismático ex vocalista, el noruego Roy Khan decidió, en  Abril de 2011, abandonar la banda de forma oficial y definitiva. Tampoco me acabo de convencer la posterior colaboración, para el “Pandemonium Tour”, del vocalista de RHAPSODY OF FIRE,  Fabio Lione. En cualquier caso, después de mucha incertidumbre sobre el futuro de la banda, en Junio de este mismo año, se anunciaba que el ex bombero Tommy Karevik, sería el nuevo vocalista de la banda después de ser  escogido entre más de 800 candidatos. Con su nuevo trabajo “Silverthorn”, recién salido a la venta, los americanos se presentaban en Barcelona dispuestos a afrontar la dura prueba del directo, presentándonos a su nuevo vocalista. Como aperitivo, antes de la salida de las estrellas de la noche, este “Silverthorn European Tour 2012”, nos presentaba un extenso cartel en el compartían escenario bandas tan dispares como los potentes BLACKGUARD, los metálicos TRIOSPHERE y los sinfónicos  XANDRIA. Es por ello que la hora de inicio de las actuaciones se adelantó a las siete de la tarde, lo que provocó que muchos de los asistentes al concierto de esta noche, no pudieran presenciar la descarga de alguno de los grupos del cartel.

BLACKGUARD

Los encargados de abrir el cartel de esta noche eran los canadienses BLACKGUARD, una formación que, en principio, poco tiene que ver con la propuesta de Kamelot, pero que durante la poco más de media hora que estuvieron sobre las tablas consiguieron calentar el ambiente a base de un contundente metal repleto de pinceladas épicas y ramalazos death melódicos, que consiguió que las cerca de 150 personas que presenciaron su actuación no pararan de moverse, dejándose contagiar por la entrega y potencia de una banda que salió dispuesta a convencer a una audiencia que venía predispuesta a divertirse.

Dentro de los grupos que esta noche tocaron en el escenario del Razzmatazz 2, sin duda los  canadienses fueron los más cañeros y enérgicos, gracias a la potencia  y contundencia en las guitarras de cortes como la crujiente “Wastelands”, extraída de su último álbum “Firefight” o “The Fear Of All Flesh”, con la que consiguieron conectar con un público que no dejo en ningún momento de apoyar y de moverse, contestando a las continuas arengas de su vocalista, Paul Ablaze, que no paro de incitar al público a saltar y levantar los puños hacia el escenario. En resumen, media hora de trepidante caña, de la mano de una banda que venía dispuesta a aprovechar su oportunidad, ofreciéndonos mucha potencia, mucho headbanging, un directo muy convincente y un gran despliegue físico sobre las tablas, para un quinteto que abandono el escenario dejando una muy grata impresión.

Tras un pequeño lapsus de tiempo, los siguientes en subir al escenario fueron los noruegos TRIOSPHERE, un grupo formado en el 2004, que ha publicado un par de trabajos discográficos y que ha conseguido descargar su música en el festival de Wacken. Liderados por la bajista y vocalista  Ida Haukland, que se mostró como una frontwoman sólida, con una voz aguda, ideal para acometer su heavy metal melódico con algunos toques progresivos. El cuarteto baso su repertorio en su último lanzamiento de estudio “The Road Less Travelled”, que salió al mercado en 2010. Temas repletos de melodía como “Human Condition”, en el que la vocalista conto con el apoyo de sus compañeros en los los coros, contrastaron con medios tiempos poderosos y densos como “Death Of Jane Joe”, que incluyo una poderosa ráfaga metálica final.

De su primer álbum, “Onwards”, no podía faltar, su tema más conocido “Trinity”, un corte repleto de atmosferas cambiantes, que nos dejó un potente cruce entre ambos guitarristas. Cabe destacar que aunque sobre el escenario, es  la bajista y vocalista, quien se lleva la mayoría de las miradas, lo cierto es que instrumentalmente, el miembro que mayor protagonismo tiene es el guitarrista Marius Silver Bergesen, que en muchas de las canciones  ocupaba el centro del escenario mientras su compañera se veía desplazada al lado derecho. Encarando la recta final de sus escuetos 30 minutos de show, nos ofrecieron una trepidante “Worlds Apart”, antes de cerrar definitivamente con una metálica y guitarrera “Sunriser”. Actuación más que correcta de los noruegos, que pese a contar con más público que los canadienses BLACKGUARD, no consiguieron una respuesta tan fogosa por parte de un respetable  que se mantuvo bastante más estático y expectante.

Para cuando empezó a sonar el pregrabado que servía de introducción para la actuación de los sinfónicos  alemanes XANDRIA, el Razzmatazz 2 presentaba ya una media entrada, y se podía palpar en el ambiente, que  entre los asistentes  había muchas ganas de ver a los chicos comandados por el guitarrista Marco Heubaum y el batería Gerit Lamm. Desgraciadamente aunque la banda lleva más de 15 años de historia y ha facturado un total de siete discos, lo cierto es que la pérdida de su vocalista original Lisa Middolhauve y de su posterior sustituta Kerstin Bischof, ha frenado un poco la progresión de la formación. Pero gracias a la entrada de su nueva vocalista Manuela Kraller, el quinteto parece vivir un segundo resurgir de la mano del poderoso registro de soprano de la vocalista con la que han grabado su reciente   “Neverworld’s End”.

Con unos XANDRIA, que por lo menos durante el concierto de esta noche, dejaron de lado su  pasado para concentrarse, casi de manera exclusiva, en su material más reciente, arrancaba su actuación con una emotiva “Valentine”, donde Manuela Kraller, nos ganó desde los primeros compases,  gracias a su portentosa voz y a su faceta interpretativa,  que hizo ganar muchos enteros a la composición, rápidamente y sin apenas darnos un respiro, el público reaccionó con palmas al reconocer el inicio de  “Blood On My Hands”, que nos mostró la faceta más melódica de la formación alemana, reforzando su sonido guitarrero con unos  sintetizadores, que desgraciadamente tuvieron que sonar enlatados. Adentrándonos en sonoridades más progresivas “Euphoria”, una de las composiciones mejor recibidas de su show, gracias a sus pegadizos coros y a la potencia de las guitarras.

Después de un inicio de concierto con los alemanes poniendo toda la carne en el asador, “Forevermore”, fue el tema elegido para ofrecernos su lado más sinfónico, con la sugerente voz de Manuella Kraller liderando el tema, mostrándose como una front-woman simpática y dicharachera, bromeando con el público, haciéndonos cantar y dirigir nuestros brazos hacia el escenario, como sucedió durante el inicio de “Cursed”, una de las composiciones más oscuras e inquietantes de su último trabajo “”Neverworld’ s End”, que sirvió para crear un ambiente denso y profundo.

Tampoco faltaron durante su actuación momentos más líricos, como la interpretación de la preciosa “The Dream Is Still Alive”, con  público y banda embelesados con la voz de Maria, mientras la sala se inundaba con la llama de los mecheros, para posteriormente contestar su interpretación con una cerrada ovación, que se fundió  con el inicio de la metálica “Soulcrusher”, uno de los temas más contundentes de su último trabajo, en el que se fusionan a la perfección las partes orquestales y rimbombantes con los fraseos guitarreros. Para poner el punto y final a sus cuarenta minutos de actuación, los alemanes optaron por la furia powermetalera de “The Lost Elysion”, una muy buena elección, que consiguió dejar a la gente con ganas de más y un muy buen sabor de boca.

Si algo ha caracterizado siempre la carrera de KAMELOT, ha sido la evolución constante de su sonido, la formación siempre se ha mostrado abierta a incluir nuevos elementos en su propuesta musical, consiguiendo que cada uno de sus diferentes trabajos este repleto de matices y detalles, con los que han conseguido enriquecer su propuesta y no repetirse, ofreciendo siempre trabajos repletos de ideas novedosas, calidad y progresión musical. Pero en esta ocasión, la presión era todavía mayor, ya que a la incertidumbre de saber que tal funcionarían las nuevas composiciones de la banda en directo, había que  añadir, la reacción que el público podría tener ante la presencia del nuevo vocalista  Tommy Karevik.

Con una sala expectante, deseosa de satisfacer su curiosidad sobre la valía del nuevo vocalista y con un escenario en el que destacaba un enorme telón con la portada de su último trabajo, así como unas plataformas, repartidas a lo largo del escenario, sobre las que los músicos se subirían, para poder ser visto desde cualquier punto de la sala, arranca el show de la formación capitaneada por el guitarrista Thomas Youngblood de la mano de  la atmosférica “Rule The World”, y ya desde los primeros compases del show, pudimos apreciar que el timbre vocal de Tommy Karevik, así como su presencia escénica, era muy similar a la de su antecesor, consiguiendo salir airoso con facilidad de las partes más relajadas y bordando las más exigentes. Rápidamente y tras una primera impresión muy positiva,  “Ghost Opera” fue la siguiente en  sonar, inundando  el escenario de humo y contando con la participación de Elyze Ryd de Amaranthe, que se situó en la parte trasera del escenario, subida sobre una de las tarimas. Tras una rotunda y triunfal apertura, fue el guitarrista  Thomas Youngblood, el encargado de coger el micrófono, para saludarnos y presentarnos a su nuevo vocalista, ante la aprobación de un público que se mostró entusiasmado con el trabajo de Tommy Karevik.  El oscuro inicio de “The Great Pandemonium”, nos sumergió de lleno en su anterior trabajo “Poetry For The Poisoned”, que fue  recibido con entusiasmo por las primeras filas , siendo  el tema escogido por el guitarrista para obsequiarnos con la primera exhibición técnica de la mano de un preciso y certero solo de guitarra.

Con el ambiente, lo suficientemente caldeado, con una banda  muy metida en la actuación y un público, plenamente entregado, llegaba el momento de ofrecernos la primera perla de su último trabajo “Silverthorn”, concretamente “Veritas”, en la que los teclados de Oliver Palotai fueron acompañados por las palmas del público, para posteriormente dejar paso al dueto entre Tommy Karevik y Elize Ryd, que salió a cantar embutida dentro de un manto blanco, creando  entre ambos, uno de los momentos más intensos y emotivos de la primera parte del show. Nuevamente fueron los teclados, los encargados de introducirnos en la clásica y coreadísima “Center Of The Universe”, perteneciente a su álbum “Epica”, uno de los mayores éxitos de la banda, en el que Tommy volvió a demostrarnos su facilidad para encarar de manera satisfactoria los clásicos de la banda, además de mostrarse como un magnifico frontman dirigiendo al público durante los estribillos, manteniendo la intensidad del show.

Llegaba el momento de retornar a los temas de “Ghost Opera”, y que mejor elección que “The Human Stain”, con Sean Tibbets y Thomas Youngblood, subidos en las tarimas laterales, saltando e imprimiendo fuerza y dinamismo a una pieza rotunda y poderosa, que dejo paso, a la emotividad y el buen gusto de la preciosa “Song For Jolee”, que gozó de un gran recibimiento  por parte del público. Posteriormente  fue Casey Grillo, el encargado de mostrarnos  su técnica y potencia, ofreciéndonos un entretenido y breve solo de batería, que se cerró con el percusionista  golpeando sus platos con los puños. La guitarra de Thomas Youngblood fue la encargada de sumergirnos en la trepidante “When The Lights Are Down”, una de las piezas más coreadas de toda la noche, gracias a su estribillo pegadizo y a su ritmo contagioso y efectivo, que transformo la sala en un mar de puños en alto, mientras el escenario quedaba bañado por una intensa  luz roja.

Tras proponer Tommy un pequeño juego con el volumen de los gritos del público, llega el momento de afrontar “Sacrimony (Angel Of Afterlife”), uno de los cortes más melódicos y que  mayor relación guarda con el pasado más inmediato de la banda, en donde nuevamente tanto Tommy como Elyze volvieron a compartir las labores vocales, pero donde destaco especialmente el trabajo de un Oliver Palotai, que poco a poco,  ha ido ganando peso dentro del sonido de la banda, hasta convertirse en una pieza clave, tanto en directo como en estudio, ya que cada vez son mayores sus aportaciones en los trabajos de la banda, como quedó reflejado en el inicio de “Season´s End”, todo un derroche de clase y elegancia, que precedió al solo del teclista, un ejercicio repleto de clasicismo y virtuosismo,  que fue enlazado, con un extenso desarrollo de guitarra a cargo de Thomas Youngblood, que desembocó en la melódica y power metalera “Forever”, que puso nuevamente a toda la sala a cantar, dejándonos la estampa del vocalista mirando a las primera filas, sorprendido y desbordado ante la calurosa acogida del tema, y la participación de un público, que se quedó completamente en silencio para poder escuchar el final a capella, interpretado por el vocalista, lo que provoco una sonora ovación con la que los músicos abandonaron el escenario, después de una hora de show.

El retorno sobre las tablas, vino marcado por un escueto  solo de bajo,  del activo y participativo, Sean Tibbets, para posteriormente sumergirnos en uno de los clásicos de la banda, la poderosa y rotunda “Karma”, que fue enlazada con la última de las composiciones que interpretaron de su último trabajo “Silverthorn” la pegadiza “Torn”, que volvió a contar con la participación del público, demostrando que los nuevos temas han calado entre sus seguidores.  Tras los agradecimientos, el redoble marcial de Casey Grillo nos introdujo en la inquietante y rotunda “March Of Mephisto”, extraída de “The Black Halo”, que fue la elegida para cerrar el show, con todo el escenario bañado en luz roja , mientras unos curiosos “ángeles negros” ayudaban en la percusión inicial del tema,  al mismo tiempo que  el escenario se llenaba de llamaradas y humo, mientras el vocalista se arrodillaba ante las primeras filas dando intensidad y dramatismo a su interpretación, consiguiendo cerrar por todo lo alto la actuación dejando a  una audiencia plenamente satisfecha.

Brillantísimo concierto de KAMELOT, que han demostrado, primero con la edición de un fantástico disco como “Silverthorn”, y posteriormente con conciertos como el de esta noche, que han conseguido salvar el difícil escollo de la sustitución de una pieza clave dentro del engranaje de la banda, como era el vocalista Roy Khan, encontrando un reemplazo que está a la altura, y que no dudo, que con el paso del tiempo, podrá adquirir el carisma y tirón que tenía el Noruego. Quizás el único lunar, de una fenomenal actuación, fue el que pasaran, totalmente, por alto, el  material de sus primeros trabajos, creo que un “The Four Legacy” o un “Millennium”, no habrían desentonado en el repertorio del concierto y  hubiera sido un bonito guiño a sus fans más veteranos.

Texto: Alfonso Díaz / Fotos: Carlos Oliver / Fuente: http://www.rafabasa.com

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